
Obra 05 / 06
Inner Awakening
La contemplación de lo sublime. Quien se eleva puede contemplar la majestuosidad sublime que se alza frente a su pequeñez. Pero antes de elevarse, es necesario despertar.
El ritmo frenético de las culturas modernas ralentiza el pulso de la vida social. Quienes miran ya no ven ni contemplan lo sublime, como si fuera algo ajeno a sí mismos. En esta obra, dos elementos de la cultura del norte argentino dialogan con la cultura árabe: la randa, un tejido ancestral que es patrimonio y tradición desde tiempos coloniales, y el coyuyo, un insecto caracterizado por el sonido vibrante de su canto.
El coyuyo vive bajo tierra. Tarda diecisiete años en emerger desde las profundidades de la tierra hasta las ramas de los árboles, pasando de un estado a otro con la aparición de sus alas. No habrá vuelo ni elevación sin antes despertar; su canto anuncia el nacimiento o la despedida de un nuevo día.
El cálamo del artista dibuja un caligrama donde se condensan los aspectos estéticos y simbólicos del insecto. Allí quedan capturados los sonidos de su canto, análogos a las expresiones de la oración sagrada. Ecos sonoros de culturas lejanas dialogan en un lenguaje universal: retumban, vibran y se elevan.
Sembrar, nutrir, despertar, cambiar y renacer para finalmente elevarse no es un viaje hacia un destino ascendente. Es, sobre todo, elevarse dentro de uno mismo para despertar una conciencia que nos une una vez más con la majestuosidad que nos contiene para siempre.

Desert Skins